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Italia > 01-05-2012 > 23:15
Josep Coves

Luis Enrique quiso estimular a su plantilla invitándoles a luchar por la tercera plaza. No hace ni un mes que el entrenador de la Roma se fijó este objetivo y desde entonces la Champions se ha convertido en una palabra maldita en el interior del vestuario 'giallorosso¿. Cuanto más cerca parecía el objetivo más dudas ha generado el equipo, hasta el extremo de que con el empate de ayer contra el Chievo (0-0), los capitalinos solo han sumado dos puntos en cuatro partidos.
Con Nápoles, Udinese, Inter y Lazio como serios opositores a la tercera plaza, tampoco parece posible que los 52 puntos que suma la Roma le alcancen para clasificarse quinta. O sexta, una plaza que va a tener el premio añadido de la Europa League por la condición de finalistas de Coppa de Juventus y Nápoles. “Tuvimos la ocasión de llegar al tercer puesto pero nos equivocamos”, reconoció ayer Luis Enrique, que sigue sin desvelar su futuro aunque insiste en que tiene tomada la decisión.
A la Roma no se le puede echar en cara la falta de entrega. Sobre un diluvio sin tregua y un campo impracticable, los 'giallorossi' lo intentaron todo. Mejor con Tallo que con Bojan, pero sin lograr el objetivo de perforar la meta de Sorrentino. “Si siempre hubiéramos jugado con el espíritu del Bentegodi tendríamos algún punto más”, reconoció De Rossi. Pero a los romanistas les faltó pegada. Sin Osvaldo y Lamela, sancionados, se les mojó la pólvora y ya hace más de cuatro meses que no ganan a domicilio.