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Barça > 30-06-2012 > 03:06
SPORT.es
Jordi Alba y la Unió Esportiva Cornellà. Un jugador y un club que se profesan un cariño recíproco por motivos más que justificados. El futbolista tuvo en el conjunto del Baix Llobregat el escaparate ideal para pulir sus escasas carencias y llamar la atención de varios de los equipos más importantes del panorama nacional, mientras que la entidad cornellanense ve ahora recompensada su labor con la suma de una importante cantidad económica que otorgará un considerable respiro a las arcas del club.
Más allá de la satisfacción por el ingreso de una importante cuantía económica -comprendida entre medio millón y un millón de euros-, en la UE Cornellà se muestran radiantes por la nueva oportunidad que se le brinda a un jugador muy especial que supo ganarse el corazón de compañeros, técnicos y trabajadores del club en tan solo dos temporadas. José Gálvez, el presidente del club, no duda en asegurar que "Jordi ha sabido ganarse esta segunda oportunidad". "La perseverancia en la vida, la constancia y el creer en uno mismo tiene sus frutos", añade el presidente sobre la dedicación del ya exlateral del Valencia.
Juan Antonio Del Rey, coordinador de las categorías A y B del club del Baix Llobregat, también coincide en destacar que "Jordi es un jugador muy sencillo, él se adapta a todo y eso le ha ayudado muchísimo. Con su carisma y su forma de ser, es un jugador que se hace querer".
Primeros pasos complicados
El propio Del Rey también recuerda los primeros pasos de Jordi en la recientemente clausurada Vía Férrea, donde "empezó sin jugar los primeros tres meses, en una primera etapa difícil", ya que el nuevo crack del Barça arrastraba la decepción de haber abandonado las categorías inferiores del club azulgrana por la puerta de atrás, tal y como recuerda el presidente de la UE Cornellà.
"Jordi lo pasó mal cuando se vino del Barça pero creía en si mismo. Vino muy afectado. Estaba acostumbrado a triunfar tras haber sido un niño prodigio en alevines e infantiles", recuerda Gálvez sobre la complicada etapa que vivió Alba en los cadetes azulgrana. Sin embargo, Jordi "encontró mucho cariño de todo el mundo en Cornellà, porque es una persona que se hace querer".
El cambio de entrenador y la explosión definitiva
El juvenil verdiblanco tuvo un mal arranque de temporada la campaña que Alba hacía su debut en Cornellà y el panorama cambiaría completamente con la aparición de otro de los hombres importantes en su carrera: Diego Morata, entrenador de juveniles que se haría con las riendas del Juvenil A y que, progresivamente, le concedería su confianza personal a Jordi. "Cuando empezó a confiar en él se dio cuenta que era una auténtica maravilla. Llevaba al equipo en volandas. Tenía un carácter y una personalidad con la que era capaz de echarse el equipo a sus espaldas", recuerda el presidente José Gálvez sobre el excelso papel de Alba en los juveniles del club del Baix Llobregat, donde el lateral internacional "empezó a encontrarse cómodo y fue creciendo como futbolista a pasos agigantados"; un escenario que le permitiría debutar con el primer equipo en su última campaña en Cornellà.
A medida que el jugador fue ganando confianza, empezaron a lloverle elogios mientras se ganaba el respeto y las simpatías por igual de sus compañeros, mientras deleitaba a la grada con su fútbol eléctrico. "Era un espectáculo verlo jugar. Es muy rápido y tiene algo que tú lo notas: está jugando y su mente va siempre un paso por delante. Es muy rápido tomando decisiones y muy fuerte a nivel mental, lo que le permite estar siempre muy dentro del partido”, destaca el presidente Gálvez con ilusión.
Su sorprendente eclosión como lateral
Acostumbrado a brillar como mediapunta en categorías inferiores e, incluso, como delantero en algunas de sus primeras etapas en el Barça, fueron muchos los que se mostraron sorprendidos cuando Unai Emery apostó por reconvertir a Jordi Alba al lateral izquierdo.
"Nunca lo hubiera esperado. Tampoco lo imaginaba en banda porque él siempre jugaba por dentro, con facilidad de movimientos y mostrando ser un jugador muy hábil”, recuerda Del Rey, que revela que en la Vía Férrea Jordi "no se desenvolvía tan bien en banda y la verdad es que no me imaginaba que acabaría jugando de lateral".
La adaptación al Barça
Sin embargo, el coordinador del club verdiblanco no tiene dudas de que Alba triunfará como lateral zurdo en el Camp Nou, aunque deja abierta la posibilidad de que el internacional español también pueda desenvolverse con eficiencia en otras demarcaciones. "Ya lo ha hecho antes, así que no me sorprendería que jugase en otras posiciones", afirma Del Rey sobre el polivalente futbolista de L'Hospitalet.
Más allá de las virtudes físicas y técnicas que le han abierto a Alba las puertas del Barça, destacan también sus aptitudes personales, tal y como ensalza José Gálvez: "Jordi coincide mucho en esa filosofía, carácter o forma de ser que tienen muchos jugadores del Barça actualmente; personas humildes, sencillas, responsables y que, a pesar de ser figuras, son muy modestos".
Una bendición para Cornellà
Resulta evidente que Alba dejó huella en Cornellà tras su paso por la Vía Férrea, dado que desde todos los estamentos del club se recuerda con cariño al nuevo lateral del Barça, al que el propio presidente califica como "un ejemplo a seguir por muchos jugadores, que demuestra que a las primeras de cambio nunca hay que tirar la toalla" y donde todos ensalzan su magnética personalidad.
"Para nosotros es importantísimo su fichaje por el Barça -más a nivel de imagen que económicamente-, para seguir progresando, seguir formando jugadores e intentar convencer a otros de que apuesten por nosotros para posteriormente aspirar a ser profesionales", destaca Del Rey, que no esconde su afecto por el lateral zurdo de 'La Roja', que siempre que puede se acuerda de la entidad verdiblanca, tal y como recuerda 'Miguelito', el célebre y entrañable utillero del club: "Es mi figura. Siempre que ve a algún directivo me envía recuerdos y cuando nos visita siempre viene a abrazarme". Así es Jordi Alba, un crack dentro y fuera de los terrenos de juego que dejó una huella imborrable en su paso por la UE Cornellà.